Quererme a mí.

Quererme a mí. Me lo recuerdo todo el rato a pesar de que a veces no me lo pongo fácil, la verdad…

¡Huy! he empezado a escribir este post con ganas de echarme la bronca pero al arrancar a teclear no me salen los improperios ¿qué me está pasando, doctora? ¿es grave?

Me iba a decir que no hay quien me aguante, que soy una pesada, que me estoy diciendo NO continuamente pero es que ¡no es verdad!

Ultimamente me estoy tratando como a una reina. Me estoy llevando en palmitas. Me estoy escuchando y estoy parando los pies a todo aquel que ose pasarse de la raya.

Estoy muy orgullosa de mí misma. Me estoy dando “caprichitos”, ¡que mal suena esto de caprichitos! lo busco en el diccionario:

Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.

No, no son caprichos porque no  “tomo arbitrariamente las determinaciones”, todo lo contrario, son decisiones tomadas después de escucharme y atenderme. Así que ¡ni siquiera la etiqueta de caprichosa me puedo poner esta vez!

Estoy muy contenta conmigo misma porque últimamente me noto a mi lado todo el tiempo. Creo en mí, escucho a mi cuerpo y sigo mis intuiciones. Me mantengo firme cuando tengo que hacerlo y flexible cuando quiero.

Me estoy dando buena vida y me he dado cuenta de que los votos que hice en mi boda conmigo misma están conseguidos. Me ha costado 8 años y medio pero ¡¡lo he logrado!!

Puedo decir en voz alta y bien orgullosa que:

  1. Mi compromiso de ser una prioridad en mi vida lo tengo logrado. Me sale solo, está integrado en mi cuerpo. Es una alegría sentirme a mi lado. Me cuido, me quiero, me pienso…
  2. Mi renuncia a llevar mochilas ajenas está conseguido. Esta renuncia que tenía tan clara me ha llevado un enorme trabajo. Me ha costado mucho darme cuenta de todas las cargas que  eran mías pero lo he hecho. Lo he logrado. Me siento ligera, fresca, fuerte…

Estoy FELIZ de haber llegado hasta aquí. De haber recorrido este camino a mi lado. Miro hacia atrás y me siento orgullosa de todos mis avances. No ha sido fácil. No. Pero ha sido gozoso y me ha traaído a un lugar MARAVILLOSO.

Si estás pensando en casarte contigo misma, ¡no te lo pienses más! ¡Hazlo! ¡Hazlo YA! La boda es un compromiso, un comienzo, un punto de partida. El camino comienza después, el cómo hacerte feliz va llegando, como todas las historias de amor requiere tiempo y dedicación. Merece la pena alegría, lo juro. Si quieres que te acopmñe en este proceso ponte en contacto conmigo AQUÍ y vemos cómo puedo ayudarte.

 

Me entran ganas de renovar votos… ¡no lo descarto!

Un beso,

May

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